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¿Cómo elegir una copa para el vino tinto?

Aunque parezca un tema para especialistas, en este artículo describiremos una serie de sugerencias a la hora de elegir el tipo de copa para degustar el vino tinto. No se trata de descartar aquellas que actualmente tenemos en nuestra alacena, simplemente de optimizar la compra de las siguientes.

Uno de los primeros detalles que debemos tener en cuenta es que la copa debe ser de cristal transparente, liso e incoloro. Estas características nos permiten observar el vino directamente y a contraluz, para ver su espesura, color, impurezas (si las hubiera) y las lágrimas de matiz que va dejando en su superficie al remover suavemente el contenido.

Por supuesto que, aunque frágiles, debemos optar por cristales de grosor fino, de un milímetro aproximadamente. Es posible que nos llevemos algún disgusto a la hora de lavarlas, por eso tendremos que extremar los cuidados para preservar su integridad: lavarlas de una en una, secarlas convenientemente con un paño absorbente y colgarlas boca abajo.

En la medida de lo posible, evitemos copas con relieves, adornadas con arabescos o adornos metálicos, que lucen estupendamente, pero que no ayudan a potenciar los sabores del vino.

Otro detalle muy importante es el tallo o pie de la copa, que nos permite cogerla entre los dedos alejando cualquier contacto con el balón, evitando de esta manera alterar la temperatura del vino.

En cuanto a su forma, tenemos la copa clásica que tiene una forma ligeramente romboidal, explayándose en la zona media para cerrarse ligeramente en su boca. La medida es contenida, de un tamaño medio a pequeño.

La copa borgoña es quizás la más característica por sus dimensiones. Se trata de una copa de balón generoso, con forma oval, un tallo alargado y un cuello ancho. Esta peculiaridad hace que lo aromas se expandan y suban con naturalidad hacia la nariz cuando bebemos el vino. Es ideal para vinos que no sean jóvenes: reserva y gran reserva, por ejemplo.

Una de las más grandes es la copa burdeos. Su balón oval pero alargado, proporcional a su tallo, le da un porte importante en cuanto a altura y volumen, que son capaces de contener el buqué. Su cuello largo permite la concentración de aromas y es un tipo de copa muy aconsejado para vinos jóvenes y crianza.

La copa tipo cabernet sauvignon es algo más pequeña que la burdeos, ideal para vinos jóvenes que necesitan mantener la temperatura ideal más tiempo y que no se calienten en la espera.

A la hora de beber un buen vino, la copa es importante, pero también la dosificación, es decir, cuánto líquido ponemos. Nuestra recomendación es llenar un tercio de copa. Esto nos permite aligerar los aromas al rotarla. Hasta la mitad de la copa también es una medida estandarizada, pero no debemos pasar de esa línea.

 

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